martes, 30 de junio de 2009

Los paradigmas de la produccion y su impacto en el mercado laboral

Evidentemente la tecnología y la ciencia ha ocupado y ocupará
un lugar preeminente para el desarrollo de las sociedades. La llamada
Revolución Industrial es fiel reflejo de esta expresión. Sin embargo, el
avance de la tecnología no ocurre por azar, son las fuerzas dominantes
en un determinado contexto histórico las que determinan su curso.
Su importancia es notoria en el ámbito laboral pues influencia en
alto grado las relaciones de trabajo y todo lo que gira en torno a este.
Esto se ha podido constatar con los cambios ocasionados desde
que apareciera la máquina de vapor hasta las nuevas tecnologías, las
que hoy por hoy están revolucionando el mundo del trabajo, a tal punto
que algunos estudiosos han llegado a pronosticar su fin. Lo cierto es
que la flexibilidad del trabajo se ha extendido en el ámbito mundial y
Venezuela no es la excepción, aunque en un grado mucho menor que
otros países.
.
Históricamente siempre ha habido propulsores y detractores frente
a los procesos de transformación, hay quienes ven en los cambios una
amenaza y los que los consideran como una oportunidad; tal vez
paradójicamente el trabajo flexible entrañe ambas cosas, por lo cual no
parece conveniente penalizarlo, tampoco dejarse llevar por las fuerzas
del mercado pues en países como el nuestro puede resultar peor el
remedio que la enfermedad.
Del mismo modo, tratar de satanizar a la tecnología y lo que de
ésta se deriva, no conduce a parte alguna, lo que se precisa más bien
es un estudio que incluya un cambio de paradigma con
impacto en toda la estructura que sustenta a el
trabajo, y medidas a largo plazo con el propósito de proteger los derechos
de los trabajadores, sobre todo, de aquellos que no tienen un empleo
estable, una ocupación específica y una organización determinada.
También urge la transformación de los sindicatos, pues constituyen la
voz de los trabajadores.

La precariedad laboral y su incidencia en las politicas sociales de la V republica: Una mirada especial a las misiones.

Los efectos resultantes de esta flexibilización y
su vinculación con el mercado laboral, nos llevan a
reflexionar sobre el concepto de precariedad laboral que
en los últimos años ha cobrado gran interés en oposición
al de “empleo típico” caracterizado por aquel a medio
tiempo o completo, tiempo determinado o indeterminado
para uno o varios patronos, protegidos por la legislación
laboral y seguridad social. En efecto son precarios,
aquellos empleos que no cumplan con estas características
o en los cuales se produce ausencia o evidente desmejora
de las relaciones laborales donde se sustentan.
Esto trae como consecuencia la exclusión
sociolaboral, que ha sido objeto de numerosos estudios
y en algunos países se han puesto en marcha reformas
profundas en materia laboral para lograr su regulación
contractual e incorporación a los sistemas asegurativos;
como también le han dado un giro casi total a sus
políticas gubernamentales para satisfacer las demandas
sociales de esta población desocupada.
En el caso venezolano, la política social que
caracterizó los gobiernos de los ’80 y ’90 tenían una
visión focalizada en programas sociales tendientes a
paliar los efectos socio económico de los programa de
ajuste estructural, duramente criticado por el actual
gobierno del Presidente Hugo Rafael Chávez Fría, quien
se ha avocado al desarrollo de programas sociales de
actuación contra la pobreza y de inclusión de sectores
populares al mercado laboral.
Con las llamadas misiones, igualmente objetada
por los opositores y calificada de clientelar,
asistencialista y populista, el gobierno emprendió un
nuevo reto en la política social, incorporar a la
población excluida a los sectores productivos de la
sociedad, sobre todo de aquellos que no han tenido
acceso a la educación media y universitaria por razones
como aislamiento geográfico y bajos recursos
económicos, entre otros, basados en una filosofía
universal y de inversión social.
Sin embargo, aún están por evaluarse los resultados
de estas misiones y sobre todo medir su impacto para
contrarrestar el desempleo, la desocupación, y los cada
vez mayores empleos informales cuyas condiciones de
trabajo se califican precarias y carentes de protección
social. En innegable que las misiones cumplen una
función social de inclusión pero no garantizan las
mejoras de las condiciones laborales de los venezolanos.
Muestra de ello, es la carencia de un programa de
protección social que le garanticen los beneficios de una
seguridad social y una estabilidad en el puesto de trabajo,
aunado a un precario salario para las personas que
laboran como instructores en los diferentes programas
sociales, que no son ni siquiera equiparables a los
salarios mínimos, ni satisfacen los requerimientos de la
cesta básica y a la particular atención como subsidio
directo por parte del gobierno nacional a los trabajadores
misioneros, lo cual permite concluir que existen
evidentes notas de precariedad laboral en la labor
ejecutada por los facilitadores y voluntarios de cada una
de las misiones y que las mismas se constituyen en un
gran programa de adoctrinamiento social basado en un
“ideario bolivariano”, el cual esté plenamente
identificado con el proceso de cambio que se desarrolla
en el país como parte del plan político que lidera el
gobierno nacional.

Gestión de Empresas Familiares: Factor clave para el desarrollo local.

Las características de gestión que exhiben las
empresas venezolanas en la actualidad se deben
fundamentalmente a factores condicionantes del
entorno donde éstas se han desarrollado.
Hacia finales del siglo XIX, la economía
venezolana dependía básicamente de la producción
agrícola de rubros como café y cacao, principalmente.
En general, los principales productos agrícolas de
exportación seguían siendo los mismos desde la época
de la independencia. De modo que los
establecimientos de explotación y comercialización
de la producción agrícola, lógicamente mostraban
características estructurales y de funcionamiento
relacionadas con esta actividad.
A comienzos del siglo XX la estructura
económica de Venezuela cambia considerablemente
con el auge de la explotación petrolera, la cual
desplaza a la producción agrícola.
Debido a ello, también cambia la estructura y
funcionamiento de los establecimientos industriales
y comerciales de Venezuela, y comienza a perfilarse
el modelo de empresa venezolana que predomina
hoy, con la incursión de empresarios nacionales y
de origen extranjero, los cuales conforman grupos
económicos que en la actualidad, son los más
importantes del país.
A comienzos del siglo XX no se habla de empresas
en el país, sino de casas de comercio, firmas
comerciales y, posteriormente, de compañías... Las
dos principales firmas comerciales especializadas
en la importación y la exportación tenían su
origen en la Casa Boulton y la Casa Blohm,...
que se establecieron y se vincularon al país, por
la vía de negocios o por lazos matrimoniales
con familias criollas, desarrollándose un proceso
de “criollización” de las casas comerciales, el
cual formará parte, posteriormente, del sector
empresarial venezolano.
En esta época, la inversión extrajera se vio
favorecida por las políticas del gobierno de turno,
principalmente orientadas a la explotación petrolera
por la vía de concesiones a compañías extranjeras,
o a particulares venezolanos que actuaban como
testaferros de compañías foráneas.
Pasados los años de inestabilidad política,
regímenes dictatoriales y huelgas sucesivas del
período 1930 a 1960 y una vez situados en la
Venezuela democrática, la política gubernamental de
sustitución de importaciones generó oportunidades
para la operación de grandes y pequeñas empresas
venezolanas, en la medida en que la
empresa nacional podría contar con la participación
en el consumo y el gasto público de la nación.
En ese sentido, "la
política de sustitución de importaciones respondía
a la ideología desarrollista y se convertía en el
verdadero comienzo de la industrialización de
las empresas venezolanas". Sin embargo, las
inversiones extranjeras seguían siendo significativas,
principalmente procedentes de Estados Unidos; país
que, para 1960, concentraba en Venezuela el 25%
del total de los capitales norteamericanos invertidos
en América Latina.
En este contexto, se van perfilando las
características de las empresas venezolanas de la
actualidad, y especialmente, las características de las
empresas familiares, las cuales, desde comienzos del
siglo XX, ya venían presentando rasgos de negocios
familiares. Esto se evidencia, entre otras cosas, en la
costumbre de conservar el apellido del grupo familiar
para denominar a las empresas.
Es importante aclarar que en Venezuela ha tendido
a asociarse el término “grupo económico” con
un reducido grupo de grandes conglomerados
familiares, tales como Vollmer, Mendoza, Boulton,
Cisneros, etc.
En los años ochenta las empresas venezolanas
su estructura y funcionamiento se convierten en
el objeto de estudio de destacados investigadores
particulares y de instituciones dedicadas al estudio
de la gerencia en Venezuela.
En este sentido, se encuentra que en Venezuela,
las relaciones personales han sido un elemento
decisivo en las negociaciones empresariales, pues
la búsqueda de vínculos afectivos y aceptación de
otras personas, ha sido una característica primordial
repetidamente señalada en diversos estudios
sobre la cultura e identidad del venezolano, y en
consecuencia, una característica de las relaciones
empresariales.
Un trabajo que intenta caracterizar a las empresas
privadas venezolanas indica que algunos de los
principales rasgos atribuibles a éstas son: jóvenes,
poco competidas, enigmáticamente rentables,
domésticas (o poco internacionales en su generación
de ingresos), muy diversificadas, insuficientemente
capitalizadas y por lo tanto significativamente
endeudadas, familiares en su estructura de
propiedad y manejo, organizativamente rezagadas,
y poco venezolanas en cuanto al origen de su
tecnología, equipos y productos.

Todo esto constituye una pequeña muestra del
perfil familiar que presentan algunas de las empresas
venezolanas de hoy, aunado a variables políticas,
culturales y económicas que han marcado de forma
definitiva la estructura y funcionamiento del sector
empresarial privado en Venezuela.
Asimismo, el interés por el estudio de las
empresas, y recientemente en forma particular,
el estudio de la Empresa Familiar ha dado como
resultado la publicación de trabajos de investigadores
venezolanos como el de Monteferrante (2006), en el que
argumenta sobre la profesionalización en los negocios
de familia, contrario a la creencia generalizada de que
estos negocios son poco profesionales.
En un escenario como el actual, caracterizado
por la globalización de la producción y de los
intercambios, las ciudades se han convertido
en el espacio ideal para el desarrollo, pues en
ellas se toman decisiones de inversión y se sitúa
la mayor parte de actividades de mercado del
mundo. Por ello, se reconoce que la ciudad es el
espacio idóneo para el desarrollo endógeno. En las
ciudades se conforma un conjunto de relaciones, en
las que las empresas juegan un importante papel.
Especialmente las Empresas Familiares, presentan
una serie de condiciones favorables que propician
el desarrollo de las localidades. Las empresas familiares
merideñas exhiben un conjunto de fortalezas
aprovechables para el desarrollo de la región,
que particularmente presenta potencialidades
difíciles de reunir en otra localidad; la presencia
de la Universidad de Los Andes, junto con un
ambiente propicio para el fomento de la cultura
y las innovaciones tecnológicas hacen de Mérida
un territorio con potencial para el desarrollo. En
ese sentido, la contribución que pueden hacer las
empresas de esta entidad puede estar basada en la
introducción de mejoras en sus prácticas gerenciales
y de gestión, con lo cual facilitarían de forma
significativa su inserción en procesos de cambio
como los que implica el desarrollo local

lunes, 1 de junio de 2009

Sobreexplotación Femenina.

La mujer al transcurrir de los años se ha venido integrando y formando cada vez una porcion mucho mayor en el mundo laboral a comparación de épocas anteriores, lamentablemente aun existe un porcentaje elevado de discriminación hacia la mujer en distintos campos laborales. Estos oficios que se interpretan culturalmente y se esteriotipan como “propio de mujeres”, tales como cocinar, lavar, educar, atender al público y o administrar organizaciones simples. Históricamente se establece una caracterización o un perfil de las mujeres y los hombres en los oficios y profesiones. Las mujeres se asocian con la disciplina, la monotonía, las tareas simples y sencillas, así mismo se consideran idóneas para las llamadas profesiones “fáciles” como educación, relaciones industriales. Mientras que los hombres se asocian a tareas complejas, creativas, profesiones difíciles y que requieren mucho esfuerzo intelectual o físico. Lo femenino es lo simple, lo fácil, lo tonto y lo masculino es lo complejo, lo difícil y lo serio.

Desde el punto de vista laboral esto tiene sus consecuencias, culturalmente se forma un criterio de las profesiones y su remuneración, y obviamente, las tareas y profesiones que se consideran “femeninas”, serán las peores remuneradas. Del mismo modo se genera una falsa conciencia en las mujeres, incluso en aquellas con nivel educativo quienes internalizan la cultura patriarcal y la de subordinación.

El sector más afectado por la aplicación de políticas de ajuste y estabilización en Venezuela es el femenino; el enfoque neoliberal del trabajo se sustenta en la contracción del salario real y en la desregulación de los sistemas laborales. Los efectos de estas medidas se traducen en informalización, tercerización, precarización y flexibilización del trabajo femenino.

En el actual contexto de las naciones periféricas, se agudizan las contradicciones entre los sexos y se reproduce y profundiza la división sexual del trabajo. La regresiva distribución del ingreso que generan estas sociedades termina por agudizar las contradicciones de género, descargando responsabilidades sobre la mujer y desvalorizando los oficios y saberes representados mayoritariamente por mujeres.

La sobrexplotación de las mayorías femeninas tiene su explicación en las limitaciones estructurales de nuestro capitalismo periférico caracterizado por un modelo económico desigual y segregativo. Así mismo, se explica por la reproducción superestructural de la ideología patriarcal que refuerza la subordinación y discriminación de la mujer.