lunes, 1 de junio de 2009

Sobreexplotación Femenina.

La mujer al transcurrir de los años se ha venido integrando y formando cada vez una porcion mucho mayor en el mundo laboral a comparación de épocas anteriores, lamentablemente aun existe un porcentaje elevado de discriminación hacia la mujer en distintos campos laborales. Estos oficios que se interpretan culturalmente y se esteriotipan como “propio de mujeres”, tales como cocinar, lavar, educar, atender al público y o administrar organizaciones simples. Históricamente se establece una caracterización o un perfil de las mujeres y los hombres en los oficios y profesiones. Las mujeres se asocian con la disciplina, la monotonía, las tareas simples y sencillas, así mismo se consideran idóneas para las llamadas profesiones “fáciles” como educación, relaciones industriales. Mientras que los hombres se asocian a tareas complejas, creativas, profesiones difíciles y que requieren mucho esfuerzo intelectual o físico. Lo femenino es lo simple, lo fácil, lo tonto y lo masculino es lo complejo, lo difícil y lo serio.

Desde el punto de vista laboral esto tiene sus consecuencias, culturalmente se forma un criterio de las profesiones y su remuneración, y obviamente, las tareas y profesiones que se consideran “femeninas”, serán las peores remuneradas. Del mismo modo se genera una falsa conciencia en las mujeres, incluso en aquellas con nivel educativo quienes internalizan la cultura patriarcal y la de subordinación.

El sector más afectado por la aplicación de políticas de ajuste y estabilización en Venezuela es el femenino; el enfoque neoliberal del trabajo se sustenta en la contracción del salario real y en la desregulación de los sistemas laborales. Los efectos de estas medidas se traducen en informalización, tercerización, precarización y flexibilización del trabajo femenino.

En el actual contexto de las naciones periféricas, se agudizan las contradicciones entre los sexos y se reproduce y profundiza la división sexual del trabajo. La regresiva distribución del ingreso que generan estas sociedades termina por agudizar las contradicciones de género, descargando responsabilidades sobre la mujer y desvalorizando los oficios y saberes representados mayoritariamente por mujeres.

La sobrexplotación de las mayorías femeninas tiene su explicación en las limitaciones estructurales de nuestro capitalismo periférico caracterizado por un modelo económico desigual y segregativo. Así mismo, se explica por la reproducción superestructural de la ideología patriarcal que refuerza la subordinación y discriminación de la mujer.


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